lunes, 12 de enero de 2015

Amigo pez, 
este canto es para cuando nos enojamos con el mundo.
Amigo de los peces,
de ojos menguantes,
viajero rítmico de principios trashumantes,
huésped del Reino Oceánico,
transportador de agitadas armonías:

te canto porque una vez vi 
a un elenco de aves 
de mares de otros tiempos
seguir el vuelo de tu mente.
Te canto porque te vi llegar
bailando bajo el claro de la luna 
hasta tu sueño.

(yo te espero anidando en una mano)


Pequeña cita: https://www.youtube.com/watch?v=mMmX_ucmtzM

martes, 6 de mayo de 2014

Carnada

Hay palabras bonitas. 
Lapislázuli es por ejemplo una de ellas,
que por delicioso capricho puede adornar cualquier diálogo
entreteniéndolo mientras me suena 
netamente inconsistente si no te menciona.
Gracias al tiempo por encontrar la locación mi lengua.
Gracias a la dirección de tus dedos por la exacta notación
                                                   del nectar de la idea.

Mientras tanto, Hestia estará haciendo el resto del trabajo mental cuando
Apolo y Poseidón disputen las dosis de su cúmulo virginal.
Están bien dispuestos a imitar con precisión el bello canto de un jilguero,
o quizás algún otro ave aún más pintoresco, quién sabe. 
Toman el desiteresado riesgo de dibujar una profunda sobreherida,
perdiendo el ciclo exacto, dejando que domine la intensidad.

Dominante intensidad.

¿Es ilógico que intente mezclarme con la flora/fauna de tu interior?
Yo creo que no lo es, siempre y cuando me dejes que salga a respirar de tanto en tanto.

A través de una cámara todo puede llegar a verse mejor, como la densidad de una laguna enclaustrada en el cristal de una pecera.

La imnensidad recién empieza, y he de despojar allí todo lo que hasta hoy fui.




martes, 21 de enero de 2014

Como si

Se inmiscuía una entretenida confabulación, 
cuando tuve que figurarme nuevamente 
donde nunca me había doblegado ante el imaginario.
Como si ese artificio nunca se hubiese cumplido. 

La suposición de un supuesto provoca un olvido.

Asomarse a un balcón buscando que una nube cubra el sol,
para que sea ese minuto en el que resplandeció 
un pasado, una nueva nostalgia.

Anhelo dicho sol,
como añoré esa misma nube cuando el astro aun allí estaba.
No hay soneto que logre aquietar el pensamiento, 
que entierre mi deseo, 
que purgue mi conciencia de rumiantes augurios.
Y si esa isla finaliza, 
aislamiento.

Interludio:

"Las olas barren la arena de mi isla. 
Mis atardeceres se desvancen.
El campo sólo aguarda la lluvia.
Poco a poco, el amor erosiona las enormes y húmedas paredes
que ahuyentan la marea"

La suposición de un supuesto provoca un olvido. 

Hoy puedo suponer, que supongo que yacer en tu vertiente es sublime.
Fantasmagoría; donde los búhos conocen mis ojos.
                                        


                                       Cita: http://www.youtube.com/watch?v=dSs_lMnZcr4

jueves, 12 de septiembre de 2013

Y aquel buen día de Sol que te contempló,
    supe instantáneamente que una completa antología 
se comprimiría en mi estómago;
tras la música ociosa de un disco de humo
nos encaminamos hacia mi bastión
  donde se origina el encuentro del designio en curso con el credo,
    semejante a un sueño celeste ingenuo, 
                                   pleno.
Un universo constelar desaprendido 
emerge con el rodar de las cerdas que alcanzaste a bordar en tus ojos,
cincelando al céfiro de Oriente
             que aquieta el trayecto de mi bruma.


martes, 23 de julio de 2013



Ligera metodología y estrategia para domar a un cornaca:

Mejor no involucrarse con ese mundo hostil culpando superficialmente a mi mal porte, a la curvatura en mi espalda, a mi escasa estatura, a mi cabello desordenado o a mis pequeños pies.

Hemos fallado dignamente, ya que estos hombres no gustan de ser libres.

El claroscuro eclíptico es esa plenitud que ansiamos.

“Ellos ríen resignados, pero ríen”

Aceptación.

“Hola, hola es lo que dijiste cuando me viste, hola señor, señor Sol”

No fomentar el miserable, dificultoso y en vano núcleo.

Este Sol demanda liderazgo, pues he aquí esta serie de pasos a seguir,
     o de por qué mis ojos desvariados agotan el flujo del misterio para no                 
             volver a hacer el amor sobre el nivel del mar.
 

miércoles, 3 de julio de 2013

Hypnocuento

  En una de esas noches de plena búsqueda en mi garage, girando hacia la derecha somnolienta y mecánicamente la pequeña perilla del transmisor oyendo el típico, aturdidor e incesante sonido de la interferencia radial, de pronto pude llegar a distinguir unicamente el planteo de una mujer que poseía una de esas reconocidas voces graciosas que se escuchan como si se expulsaran directamente resonando desde la laringe atravesando una sordina de trompeta, aunque a su vez ésta particularmente, gemía un tanto desafiante. Fue en ese instante que me detuve atentamente a intentar destilar con claridad sus palabras.
  Mujer -Partiendo de la premisa "Habitamos el único planeta donde ser adulto es resignarse".
¿Qué explicación intentarías darme?
Otro personaje pero de voz intensamente masculina, como quien dice con infinita sobriedad la absoluta y única verdad, respondió rápida y firmemente siguiendo su argumento.
  Hombre -Primero, que dejes de moverte un poco. Te vi balanceándote al ritmo de la música, y eso me irritó, a veces la paciencia se me agota fácil ¿sabés?
  Mujer -¿Y toda esa ira? 
  Hombre -La ira es conmigo por temerle tanto a la locura. Tanto que siento como si alguien estuviese calculádome constantemente, ¿entendés? siguiendo mis pasos, midiendo mis movimientos, comparándome con algún desconocido parámetro de normalidad; alguien tácito, obvio. Te lo aclaro, no sea que vayas a pensar que estoy loco y siento que alguien real, o sea, una persona de carne y hueso me persigue insanamente por las calles cuando tomo el camino hacia mi casa.
  Mujer -Todo se soluciona buscando en un diccionario la definición de "loco" y de "normal".
Normal: adj. Lo que se haya en su estado regular.
Loco/a: adj. Enfermo, cuyas funciones cerebrales están alteradas. De poco juicio. Imprudente. Extraordinario, fuera de lo común (¿no es a caso lo que siempre perseguiste, buscaste, ansiaste, quisiste ser? Pues bien, ¡Lo has conseguido!)
Hombre -Vos existís porque yo quiero. Todos somos percepciones ajenas. Es más, me atrevería a decir que yo mismo te invento. 
  Mujer -Un momento, ¿y si realmente vos sos la invención?
  Hombre -La gente emana percepción. 
  Mujer -¿Sabés cuántas personas hay en este mundo?
  Hombre -Sí. Tantas como percepciones; disparadas, encontradas, diferentes, tantas tantas que la verdad y la sabiduría se pierden sin más remedio

  Mujer -Lo que no es válido es pasar a ser peligroso o violento. 
  Hombre -Entonces por favor te ruego que conserves la calma cuando te diga lo siguiente: todo cambia, todo es irregular, todo se mueve de aquí para allá. Y hay que agradecer que existe el flujo y el caos. Es allí donde está el juego. Lo único que es inmóvil  regular, inalterable, paralizante es tu maldito miedo. Pero cuidado, no estás loca. Todo el mundo te quiere y a los locos no los quiere nadie, son rechazados, excluidos, etiquetados con sintomatologías, apartados y muchas veces, hasta pueden llegar a ser encerrados, privados de su libertad cual delincuentes.
  Mujer -Es que el miedo es inseguridad.
  Hombre -No lo creo. Contrariamente es la seguridad de que nada va a cambiar. De que nada nuevo hay que aprender. Todo se va a quedar así tal cual, para poder ser manipulado y meticulosamente controlado. En el miedo solo te resta ser una niña a la que hay que comprender, malcriar y acompañar.
  Mujer -¿Cómo esa insignificante planta puede provocarte todo esto?
  Hombre -Es que somos animales domésticos, objetos de prueba, disciplinados, 
condicionadas esporas.
Polvo, polvo, polvo.
Productos, residuos.
Experimentos.
Pruebas y errores de químicas imaginaciones, de locomociones intransigentes, 
deseando vértebra por vértebra ser inciencio-ceniza bajo un impuesto espectro coloquial.
Como abejas que punzan la médula de la ceriflor, entregamos la mitad del oro de nuestro reino a quien nos invade.
  Mujer -A veces siento que esta podría llegar a ser mi última sensación, que lo próximo es la muerte y allí es cuando necesito que regrese el sauce que se baña en lluvias para tratar de convencerme de lo contrario, me calme el temor y luego de haber llorisqueado un poco, volver a salir a jugar distrayéndome. 
  Hombre -No es que no sepa escribir cuentos, es que no quiero; no veo el motivo, el origen, la causa, la excusa y creo que puede llegar a deberse a que alguna vez intenté arrancarme todos los relieves que encontraba en mi cuerpo.
  Mujer -La locura es femenina, ¿te diste cuenta de ello? 





sábado, 1 de junio de 2013

Porcia.-La verdad es, amiga Nerissa, que mi cuerpo diminuto está ya bien harto de este mundo infinito-

Nerissa.-Eso sería, señora, si tus desventuras fueran tantas y tan prolijas como tus alegrías. Pero se sufre igual por excesos de placeres que por defecto. No es poca dicha acertar con el equilibrio justo. Lo superfluo envejece demasiado rápido. Por el contrario, la moderación es fuente de larga vida.

Porcia.-Sanos consejos y muy bien expresados.

Nerissa.-Sería mejor si alguien los siguiera.

Porcia.-Si fuera tan fácil hacer lo que se debe como conocerlo, las pequeñas capillas serían catedrales y las chozas, suntuosos palacios. El mejor predicador es el que no se satisface con ponderar la virtud, sino que además la practica. Yo podría enseñársela mejor a veinte personas que ser yo una de las veinte y ponerla en ejecución. El cerebro inventa leyes para apaciguar la sangre, pero el ardor de la juventud se escapa por las redes que le tiende la prudencia, fatigosa anciana. [...]

             Fragmento escena segunda, El Mercader de Venecia, William Shakespeare (1600).