Y aquel buen día de Sol que te contempló,
supe instantáneamente que una completa antología
se comprimiría en mi estómago;
tras la música ociosa de un disco de humo
nos encaminamos hacia mi bastión
donde se origina el encuentro del designio en curso con el credo,
semejante a un sueño celeste ingenuo,
pleno.
Un universo constelar desaprendido
emerge con el rodar de las cerdas que alcanzaste a bordar en tus ojos,
cincelando al céfiro de Oriente
que aquieta el trayecto de mi bruma.
supe instantáneamente que una completa antología
se comprimiría en mi estómago;
tras la música ociosa de un disco de humo
nos encaminamos hacia mi bastión
donde se origina el encuentro del designio en curso con el credo,
semejante a un sueño celeste ingenuo,
pleno.
Un universo constelar desaprendido
emerge con el rodar de las cerdas que alcanzaste a bordar en tus ojos,
cincelando al céfiro de Oriente
que aquieta el trayecto de mi bruma.
