martes, 6 de mayo de 2014

Carnada

Hay palabras bonitas. 
Lapislázuli es por ejemplo una de ellas,
que por delicioso capricho puede adornar cualquier diálogo
entreteniéndolo mientras me suena 
netamente inconsistente si no te menciona.
Gracias al tiempo por encontrar la locación mi lengua.
Gracias a la dirección de tus dedos por la exacta notación
                                                   del nectar de la idea.

Mientras tanto, Hestia estará haciendo el resto del trabajo mental cuando
Apolo y Poseidón disputen las dosis de su cúmulo virginal.
Están bien dispuestos a imitar con precisión el bello canto de un jilguero,
o quizás algún otro ave aún más pintoresco, quién sabe. 
Toman el desiteresado riesgo de dibujar una profunda sobreherida,
perdiendo el ciclo exacto, dejando que domine la intensidad.

Dominante intensidad.

¿Es ilógico que intente mezclarme con la flora/fauna de tu interior?
Yo creo que no lo es, siempre y cuando me dejes que salga a respirar de tanto en tanto.

A través de una cámara todo puede llegar a verse mejor, como la densidad de una laguna enclaustrada en el cristal de una pecera.

La imnensidad recién empieza, y he de despojar allí todo lo que hasta hoy fui.




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