Inefable invasor,
ya no volverá a ser yo,
ya no,
nunca.
nunca.
Simulo sonreír
y observo,
y huelo,
y toco,
y toco,
Toco tus tallos enmohecidos,
toco tus nervios
sangran,
sangran resentidos y ultrajados por la tristeza.
Avergonzado de la nueva historia
intentas esconderte
procurando no ser visto,
pero tu omnipresencia nubla,
nubla a este grillo
que resulta ser de luz.
Y entonces se escapa,
escapa de tu llegada
deja sus pieles a lo lejos.
Muta,
y vive
y vuela
y canta
y danza
vistiéndose con el mejor de los trajes de quien no fue,
no es,
ni nunca resultará ser.
ni nunca resultará ser.
Este ser te llora.

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